Que los cumplas feliz: revelado tardío

Néstor Fajardo

Mar 15, 2025
-
May 17, 2025

Que los cumplas feliz: revelado tardío

Compacta, íntima, delicada, sutil y potente. Así se destaca la obra de Néstor Fajardo (2004, Guanacaste, Costa Rica), quien recrea fotografías instantáneas utilizando acrílico, lápices de color y pasteles al óleo, materiales que remiten las técnicas de su niñez. Con un énfasis en el hogar, Fajardo revisita su infancia a través de una insistencia en la representación del registro fotográfico de su familia. En esta serie, el artista enfoca su atención en las celebraciones de cumpleaños, que describe como “rituales de resignación ante la naturaleza de la existencia”, marcando un año más o uno menos de vida. Sin embargo, una mirada cercana a la obra de Fajardo —como lo exige su pequeña dimensión— revela una red de complejidades, silencios y actos de agencia poéticamente radicales. 

Lo que inicialmente llama la atención de la obra de Néstor en “Que los cumplas feliz: revelado tardío” es su capacidad de evocar una respuesta emocional similar al de una fotografía instantánea, sin llegar a serlo. El género de las instantáneas es fácilmente identificable: son impulsivas, banales, aparentemente no premeditadas y al mismo tiempo posadas. Los errores son comunes, dado que el impulso de registrar al sujeto es más importante que cualquier convención de formalidad o calidad. “Son, después de todo, solo instantáneas. Sin embargo, precisamente estas son las imágenes que requieren una mirada más profunda”, señala la teórica Catherine Zuromskis.1 Aunque las fotos originales puedan parecer ordinarias para quienes no compartimos su vivencia, como pasa con este tipo de imágenes, las revisiones de Néstor son entrañables y cautivadoras. A través de la escala, la materialidad y la textura, las obras sugieren la presencia de capas esperando ser destapadas. Para descubrirlas, Néstor nos exige examinarlas con la misma sensibilidad que él expone. 

Con su obra meticulosa, Fajardo se suma a un grupo de artistas que exploran la relación entre la fotografía, la memoria y la pintura. Quizá uno de los más importantes de ellos sea Gerhard Richter, quien desde los años ochenta ha generado “Overpainted Photographs” (Fotografías sobrepintadas), aplicando pintura sobre imágenes impresas, muchas veces propias, creando un contraste entre la “veracidad” de las fotografías y la “subjetividad” de la pintura. A diferencia de Richter, Fajardo no pinta sobre las fotografías originales, sino que las replica. 


 En el proceso de transcripción de la fotografía, Néstor se posiciona como el autor de sus memorias, trazando su pasado y el de su familia. Como lo dice el artista, “Por un momento, me convierto en narrador de esos momentos que viví, que viví y no recuerdo o que no viví”. A medida que las recrea, Fajardo reafirma su agencia a través de actos autobiográficos, sutiles y discretos, que impregnan sus imágenes con una fuerza seductora. En ocasiones, Néstor cambia el color de su camisa a uno que no le permitían usar por ser varón, elimina a personas que ya no están, añade rastros de la migración de su familia, pinta su rostro con maquillaje de payaso u oculta rasgos faciales. Así, desvela los procesos de censura y autocensura que permearon su entorno. A pesar de que estos procesos podían originarse desde un lugar de protección, Néstor considera que generaban un distanciamiento identitario, el cual ahora busca aliviar mediante un revelado tardío. 

Para Fajardo, el acto de repintar las fotos representa un intento de conciliar su pasado con su identidad presente. Según Zuromskis, la fotografía instantánea es un medio visual que está estrechamente ligado a las relaciones sociales. Aunque a menudo se percibe como un documento de la realidad debido a su carácter aparentemente espontáneo, en efecto construye una versión intencionada del sujeto para la posteridad. El resultado, más que un registro, refleja una aspiración ficticia que puede hacernos sentir como si estuviéramos en exhibición, mostrando más lo que otros quieren ver que nuestra “verdadera” experiencia.2 Por ejemplo, en “Ordinary Boys” (Niños ordinarios), el teórico cultural Simon Watney reflexiona sobre cómo sus fotografías de infancia no revelan el secreto de su orientación sexual, manifestando un conflicto que experimentó desde joven entre su autoconocimiento y la imagen que los demás tenían de él.3 Para muchas personas, estas imágenes familiares pueden exponer una disonancia entre la autopercepción y las expectativas de los padres, quienes instan al niño a esconder aspectos de su identidad que se niegan a aceptar, animándolo a enmascararse como una especie de payaso. 

Sin embargo, la reconstrucción del archivo del artista nace de la nostalgia y la compasión, y responde a su “deseo de construir un inventario de afectos” que lo han formado. A pesar de su cualidad universal, para Néstor, los recuerdos de su cumpleaños evocan un confort inigualable: el hogar, los pasteles de su tía y su familia reunida. A través de la pintura, el artista deja su gesto impregnado en las obras. Su tacto visible da como resultado pasteles llenos de textura, con relieves que evocan lustre real. El tratamiento de la piel, trabajada con lápices de color, alcanza una suavidad palpable, mientras que las paredes, a veces trabajadas con pintura a dedo, adquieren la apariencia de piedra. Su obra es dulce, modesta, empática, y no por ello menos ambiciosa. 

Según Julia Halperin, periodista especializada en arte, “La tradición de la pintura en miniatura se remonta al menos al siglo XVI, cuando los pintores de la corte creaban retratos minuciosamente detallados que podían guardarse fácilmente en un medallón o caja pequeña”.4 Pero hasta el siglo pasado, quienes trabajaron en esta escala, “eran más a menudo forasteros e inconformistas, rara vez asociados con un movimiento artístico más amplio”. Como diría Mira Schor, la obra de Fajardo “lleva el ADN histórico” de lo que ella denomina “pinturas modestas”, obras despretensiosas que representan temas que en la historia del arte solían carecer de “importancia”, considerándoseles “menores” y “feminizados” por su atención a la cotidiano. Para Schor, esta categoría de obras, independiente del tamaño, “tiene un componente emocional: un carácter de reserva expresiva” que refleja un énfasis del artista en “la ambición por la pintura misma”.5 En el caso de Néstor, la fotografía familiar, cargada de valor emocional, narrativo y simbólico, se convierte en el sujeto propio de la obra y da forma a su dimensión. 

Recientemente, se ha visto un auge de obras pequeñas —y temas domésticos— en el mercado del arte contemporáneo con artistas como Mia Middleton, Jennifer J. Lee, Altoon Sultan y Olivia Jia marcando el camino.6 La escala por si sola demanda un acercamiento que resulta en una interacción sumamente privada e individual, evocando una emoción sensorial focalizada. La pintura de Néstor reclama la misma intimidad que el artista expone, cautivándonos con su delicadeza y misterio que nos alienta a desmantelar las capas de textura. “Que los cumplas feliz: revelado tardío” es la primera exhibición de vértice, un proyecto dentro de Abra que acompaña a artistas cuyas obras exploran “la verdad” desde lo personal, valorando el conocimiento subjetivo y emocional. 

Texto por Oriana Capra

1 Catherine Zuromskis, Snapshot Photography: The Lives of Images. (Cambridge, MA: The MIT Press, 2013), 17. 

2 Patricia Holland, Introducción a Family Snaps: The Meaning of Domestic Photography. (Londres: Virago Press, 1991), 9. 

3 Simon Watney, “Ordinary Boys.” En Family Snaps: The Meaning of Domestic Photography, 26-34. Editado por Jo Spence y Patricia Holland. Londres: Virago Press, 1991. 

4 Julia Halperin, “The Art World’s Next Big Thing: Tiny Paintings,” New York Times, marzo 7, 2025, https://nytimes.com/2025/03/07/t-magazine/small-paintings-art.html 

5 Mira Schor, “Modest Painting”, Art Issues, no.66 (2001): 18. 

6 Kate Brown, “Why is Small Art So Big Right Now?”, Artnet News, enero 22, 2025: https://news.artnet.com/art-world/small-art-2599293

LEER MÁS

Biografía

Néstor Fajardo López (n. 2004, Guanacaste, Costa Rica) es un artista visual cuya práctica parte del hogar y de sus experiencias personales y familiares. Se interesa por temas como la disidencia, la migración, la infancia y la nostalgia, estos en relación con su manera de entender el espacio doméstico y su función como agente indispensable en la construcción de la identidad. Actualmente estudia Arte y Comunicación Visual con énfasis en pintura en la Universidad Nacional de Costa Rica. Su obra ha formado parte de muestras colectivas en San José y Guanacaste, y en 2023 realizó su primera exposición individual en el Museo Islita. Fajardo también ha desarrollado proyectos artísticos en comunidades rurales y con poblaciones vulnerables en Guanacaste y Puntarenas. 


Bibliografía

Brown, Kate. “Why is Small Art So Big Right Now?”, Artnet News, enero 22, 2025:https://news.artnet.com/art-world/small-art-2599293 

Halperin, Julia. “The Art World’s Next Big Thing: Tiny Paintings,” New York Times, marzo 7, 2025, https://www.nytimes.com/2025/03/07/t-magazine/small-paintings-art.html

Holland, Patricia. Introduction to Family Snaps: The Meaning of Domestic Photography, 1-14. Edited by Jo Spence and Patricia Holland. London: Virago Press, 1991.

Schor, Mira. “Modest Painting”, Art Issues, no.66 (2001): 18 - 21.

Watney, Simon. “Ordinary Boys.” In Family Snaps: The Meaning of Domestic Photography, 26-34. Edited by Jo Spence and Patricia Holland. London: Virago Press, 1991.

Zuromskis, Catherine. Snapshot Photography: The Lives of Images. Cambridge, MA: The MIT Press, 2013.


FOTOGRAFÍAS