Música de cámara
Clara de Tezanos
May 28, 2026
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Jul 23, 2026
El poema es esencialmente una aspiración a imágenes nuevas. Corresponde a esa necesidad esencial de novedad que caracteriza el psiquismo humano. – Gastón Bachelard
Al adentrarse en la propuesta de la artista guatemalteca Clara de Tezanos (n. 1986) y dejarse llevar por su mundo onírico y esotérico es difícil no percatarse de que su obra es un poema, engendrado por un lirismo vivo que busca penetrar el alma y el corazón, más allá de ofrecercualquier explicación.
En “Musica de cámara”, Clara, fotógrafa de formación, deja de documentar el mundo exterior y continúa una búsqueda que ha marcado su práctica en los últimos años: el giro de la mirada hacia adentro y la insistencia en capturar los paisajes más profundos de la existencia. Es decir, el registro, inherentemente imposible, del sueño, la visión y la aparición.
En la filosofía de Gastón Bachelard, la poesía verdadera se basa en la capacidad de la imagen de germinar, de hacer crecer su energía en nuestro interior. “Queremos siempre que la imaginación sea la facultad de formar imágenes. Y es más bien la facultad de deformar las imágenessuministradas por la percepción y, sobre todo, la facultad de librarnos de las imágenes primeras, de cambiar las imágenes”. Se trata de soltar el flujo de fuerzas que excede la imagen misma. Estaimaginación no es un adorno estático de la mente ni una simple fantasía, es “un tipo de movilidad espiritual”. Basta observar la naturaleza para notar su potencia omnipresente: “El que observa en su jardín todas las flores que se abren y se colorean tiene ya mil modelos para la dinámica de las imágenes”.
Clara ha observado todas las flores en su jardín. Ha observado las plantas, los árboles, las nubes, los ríos, los volcanes, los nidos y los pájaros. Y como buena alquimista, transforma su bagaje imaginario y le da esperanza a un sentimiento, cristalizando —en “Música de cámara”— unanhelo esencial, tanto personal como universal: el anhelo de crear un espacio vivo, de ser una con el mundo, de experimentar las posibilidades de la existencia, de prolongar la vida.
Inspirada por su encuentro con el trabajo de la filósofa Vinciane Despret sobre las formas de hacer y pensar los territorios, la artista centra su atención en los pájaros que cantan para hacerse escuchar y hacerse presente. Que transmutan la tierra en hogar a través de la belleza de sus exhibiciones, buscando vincularse, reproducirse, perpetuarse.
Si bien es una expresión biológica, el canto de los pájaros es también una forma de producción de mundo; gesto que crea un campo vivo de efecto artístico mutuo, donde el habitar se expande entre cuerpos, sonidos, lugares y afectos: “…[si hay] territorios que devienen cuerpos y cuerpos que se extienden a lugares de vida, si hay lugares de vida que devienen cantos o cantos que creanun sitio, si hay potencias del sonido y potencias de olores, hay sin ninguna duda gran cantidad demodos de ser del habitar, que multiplican los mundos”.
En términos bachelardianos, existen formas de imaginación que trascienden la superficie visual, que no dependen de la historia ni de la circunstancia, y se arraigan en la materia, la sustancia misma del mundo. Así, cada elemento —el fuego, el agua, la tierra y el aire— funciona como fuerza fecundadora de sueños y experiencias sensibles vinculados a dinámicas arquetípicas como transformación, interiorización, resguardo y expansión.
Podría decirse que el territorio sonoro es la manifestación de la materia que busca expandirse y replegarse, entre el canto y el aire, el nido y el refugio; oscilación que circula en el imaginario de la obra presente. Entre verdes y celestes, ramas, plumas, reliquias, artefactos ópticos y cristales,“Música de cámara” está permeada de referencias directas a la luz, los pájaros, las alas, el cielo y la iridiscencia. Imágenes del aire propias de un psiquismo aéreo que invoca una energía ascendiente, aquella que impulsa al espíritu hacia arriba, hacia lo abierto y lo infinito.
Más que meramente representar, estas imágenes aligeradas abren un espacio de vuelo yelevación, insinuando así la infinitud del ser. El nido, entre corrientes de aire sublime, gravita hacia la protección, como una visión de construcción íntima de lo habitable que acoge la potencia latente, la concentración de energía vital.
Acudiendo una vez más a las palabras de Bachelard, “El lector [espectador] lo aprovechará [las imágenes] como quiera: hará de ellas una vista o una visión, una realidad dibujada o un movimiento soñado. Lo que le pedimos es que viva no solo esta dialéctica, esos estados alternos, sino que los reúna en una ambivalencia donde se comprenda que la realidad es una potencia de sueño y que el sueño es una realidad”.
En “Música de cámara” Clara destaca lo espectacular de la naturaleza. Aquello que nos desborda y deja sin palabras. Pero dentro de este cosmos, ella se hace presente como la pájara cantora que prolonga su cuerpo en el espacio. No solo traza un territorio con su gesto artístico presente, sino también otro paralelo hecho de tiempo y memoria, habitado por los ecos simbólicos e históricosde su práctica anterior. Territorio soñado y territorio amado. Sin embargo, Clara atraviesa el espacio sin poseerlo, como una presencia que recorre el mundo sin hacer propio lo que toca.
Queriendo escapar de la previsibilidad de la imagen tras años de práctica, docencia y gestión de la fotografía, la artista transformó su lenguaje fotográfico en materia tangible y espacial. “El anhelo es el mismo”, dice la artista: “capturar, abstraer o magnificar la luz”, entendida no como mero registro, sino como energía poética y fenomenológica.
Esta aspiración a imágenes nuevas deviene hoy en ensamblajes de objetos encontrados, vitrales,juegos lumínicos, registros de tiempo y restos de naturaleza, además de remanentes del oficio fotográfico antiguo como dispositivos de cámaras viejas, que aluden a una mecánica interior en constante repliegue— interior del instrumento, interior del bosque, interior del ser. Una correspondencia que revela su propia transformación artística y espiritual, como un guiño nostálgico a la movilidad del alma. Al anhelo de imaginar eternamente.
En su conjunto de obras, compuesto por paisajes imaginarios, fondos pintados a mano y destellos de palabras que atraviesan la muestra como invocaciones existenciales, “Música de cámara” simultáneamente fragmenta y expande la anatomía del estudio fotográfico. Los órganosseccionados y dislocados se convierten en apariciones temporales dentro de los paisajes abismales. Mientras el paisaje mismo se derrama hacia el interior del estudio, infiltrándose en los propios instrumentos, creciéndoles como un musgo que acapara la visión hasta disolver los límites entre el aparato, el paisaje y la vida interior.
En última instancia, este poema vence el peso de la realidad para hacer del territorio una potencia del deseo de liberación, donde el territorio crea el deseo y el deseo, al territorio. Una vez que se ha volado, la impresión de ese ascenso queda marcada, fundando la certidumbre de elasticidad eterna. “…En el mundo del sueño, no se vuela porque se tengan alas; se crea uno las alas porque ha volado”. “Este gran movimiento celeste”, vivido puramente desde la imaginación, “produce una armonía divina”—una resonancia interna que late como un ritmo sonoro. Es en la contemplación de la música más sutil, de la melodía imperceptible de lo pequeño, donde se potencia la inmensidad de un universo que empieza a narrarse. A multiplicarse.
1 Gastón Bachelard, El aire y los sueños: Ensayo sobre la imaginación del movimiento, trad. Ernestina de Champourcin (Bogotá: Fondo de Cultura Económica, 1993), p. 10.
2 Ibíd., p.10.
3 Bachelard, El aire y los sueños, p. 13.
4 Vinciane Despret, Habitar como un pájaro: modos de hacer y de pensar los territorios, trad. Sebastián Puente (Buenos Aires: Editorial Cactus, 2022), p.35.
5 Bachelard, El aire y los sueños, p. 24.
6 Bachelard, El aire y los sueños, p. 40.
7 Bachelard, El aire y los sueños, p. 66.
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Biografía
Clara de Tezanos (Guatemala, 1986) es una artista contemporánea cuya práctica multidisciplinaria abarca fotografía, escultura, instalación y performance. Formada originalmente como fotógrafa, su trabajo se ha expandido hacia la creación de entornos inmersivos que exploran la luz, el sonido, el tiempo y la percepción.
En 2009 cofundó el Centro de FotografÍa Contemporánea en Guatemala, donde trabajó durante más de una década como directora, curadora, educadora y gestora cultural.
Su obra ha sido exhibida internacionalmente en espacios como Hangar Y (Fr), Casa Wabi (Mx), Galerie La La Lande (Fr) y Galería Rebelde (Gt). Su más reciente residencia en Casa Wabi, Oaxaca, desarrolló exploraciones colectivas alrededor del sonido e imagen expandida.
En 2025 recibió el Prix Atelier Martel en la Biennale de l’Image Tangible en París, en el cual trabaja actualmente interviniendo un edificio en París, Francia.
Bachelard, Gastón. El agua y los sueños: Ensayo sobre la imaginación de la materia. Traducido por Ida Vítale. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 2003.
Bachelard, Gastón. El aire y los sueños: Ensayo sobre la imaginación del movimiento. Traducido por Ernestina de Champourcin. Bogotá: Fondo de Cultura Económica, 1993.
Despret, Vinciane. Habitar como un pájaro: modos de hacer y de pensar los territorios. Traducido por Sebastián Puente. Buenos Aires: Editorial Cactus, 2022.